Yoga es un término proveniente del sánscrito que tiene un significado muy parecido a lo que en occidente llamamos religión. Religión viene del término latino religare que significa “volver a unir”. Desde este punto de vista, el significado profundo de Yoga es el de volver a unirnos con lo que realmente somos.
¿Qué es lo que realmente somos? Todos tenemos un cuerpo físico, emocional y mental con el que que casi siempre nos identificamos aunque sabemos que en algún momento va a dejar de existir. Nuestro verdadero ser está por encima de ese cuerpo perecedero. Nuestra auténtica esencia es divina y por lo tanto imperecedera. Es ese “yo superior” que no conoce la muerte. Detrás de la práctica de Yoga subyace la idea profunda de volvernos a unir con esa esencia divina y eterna que es lo que realmente somos.
La etimología nos ha dado una una primera aproximación a la verdadera esencia del Yoga. Si seguimos investigando podemos acudir a los textos de las antiguas tradiciones espirituales. En ellos se nos dice algo que conecta perfectamente con lo que acabamos de decir. Yoga es la realización de la unidad. Si somos realmente seres divinos y nuestra esencia es divina en la medida en que seamos capaces de vivir de acuerdo con esa divinidad iremos recuperando nuestra percepción de unidad con el todo.
San Juan de la Cruz denomino a esto la transformación en dios. En una carta escrita a su amiga Ana de Mercado y Peñalosa en el año 1582 dice: “…el más perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar es la transformación en dios”. Es decir, el mayor grado de perfección se encuentra en vivir en consistencia con lo que realmente somos, con nuestra auténtica naturaleza imperecedera y dejar de identificarnos con nuestro pequeño yo pasajero.
Del mismo modo, Jesús de Nazaret, en su diálogo con el rabino judío Nicodemo (Evangelio de San Juan capítulo 13 versículo 13) le dice que hay que nacer de nuevo a la vida. Y cuando Nicodemo le responde que no es posible volver al vientre de la madre Jesús le explica que nacer de nuevo consiste en resucitar en vida, morir a una forma de vivir basada en el apego al cuerpo y a los bienes materiales para volver a nacer a lo que verdaderamente somos que es nuestra naturaleza divina.
Hemos seguido avanzado en nuestra definición y ahora podemos decir que yoga es todo ello junto que en realidad es una misma cosa. Yoga es volvernos a unir con lo que realmente somos, realizarnos como unidad, transformarnos en dios o como decía Jesús de Nazaret volver a nacer, resucitar en vida. Somos seres divinos y en la medida en que vayamos siendo capaces de volver a nacer y vivir realmente desde esa percepción de unidad con la vida se ira produciendo ese religare, ese abandono de la amnesia, esa transformación en dios de la que hablaba San Juan de la Cruz.
Acudimos ahora a los Yoga Sutra de Patanjali unos textos milenarios que recogen los fundamentos del Yoga. Sutra en sánscrito significa aforismo y un aforismo es un texto corto que está lleno de sabiduría. Se cree que Pantajali fue un sabio hindú que probablemente vivió en el siglo II d.C. y que se encargó de recopilar en esos 196 sutras todo ese saber de la tradición espiritual de la India cuyo origen oral se puede remontar a los siglos III a V a.C.
En el segundo Yoga-Sutra Patanjali se plantea esta pregunta de qué es el Yoga. Y la respuesta que nos da es que Yoga es la inhibición de las modificaciones de la mente entendiendo por tale modificaciones a todas esas turbulencias mentales y emocionales que nos conducen al sufrimiento. Al final lo que pretende el Yoga es aminorar las causas del sufrimiento humano. Y esto también está en perfecta sintonía con esa idea de religare o de renacer que mencionábamos antes. ya que a medida que nos alejemos del sufrimiento nos iremos acercando nos a esa realización de la unidad y a alcanzar nuestra verdadera naturaleza que es la de ser espíritu por utilizar un término mucho más cercano a la tradición cristiana. Ese espíritu que siendo uno está en cada uno de nosotros de la misma manera que el aire siendo uno habita también en cada uno de nosotros.
A ese espíritu en el ámbito de los Yoga-Sutras se le denomina Atma. Hay además otros términos sánscritos que aparecen en la recopilación de sutras de Patanjali y que es necesario conocer.
- Purusha: Es la consciencia. En las tradiciones espirituales se dice que la consciencia es la cualidad o el atributo del espíritu. Nuestro espíritu, nuestra divinidad tienen esa cualidad, la de ser consciencia pura e innata, consciencia que no tiene que ser aprendida.
- Prakriti: Es la materia. Cuando hablamos de materia nos referimos a todas las formas de materia sin importar su nivel de frecuencia vibracional. Hoy en día la ciencia diferencia entre materia como tal, la misma que se manifiesta en nuestro plano físico, materia oscura, mucho más sutil y menos densa que la anterior y energía oscura que tiene una frecuencia vibracional mucho más alta. La ciencia nos dice que un 75-80% del universo es energía oscura y que tan solo un 5% es materia visible tal y como la entendemos nosotros.
- Chitta: Es la mente, la intermediaria entre la consciencia y la materia. La consciencia en su pureza necesita un instrumento para acercarse a la materia y poder percibirla y experimentarla. Ese instrumento es la mente. El problema es que nuestra mente no suele estar tranquila y serena. Lo habitual es que esté en movimiento y sometida a muchas turbulencias. Cuando esto sucede nuestra consciencia, que es nuestra verdadera esencia, no puede percibir correctamente a nosotros mismos ni al mundo que nos rodea. Emilio Carrillo utiliza una metáfora muy ilustrativa que es la de comparar la mente con el agua de un estanque y el fondo con la realidad. Si este agua está en calma entonces podremos ver el fondo y comprender todo lo que hay allí debajo. Si por el contrario el agua está revuelta entonces no podremos percibir el mundo que habita debajo y lo único que podremos ver será ese agua revuelta.
- Kleshas: son las causas del sufrimiento humano.
En los Yoga-Sutras de Patanjali se nos explica cuales son los Kleshas. Hay 5 Kleshas primarios.
- La Ignorancia. Es la primera causa del sufrimiento humano. La ignorancia de lo lo que realmente somos. Aunque estamos encarnados en un cuerpo y vivimos en un plano humano-material lo que realmente somos no es eso. Somos infinitos y eternos. Somos consciencia pura y tenemos una esencia divina. Estamos encarnados en un cuerpo y en una personalidad para vivenciar la experiencia humana. Sin embargo nuestra verdadera esencia no es humana. Nuestro verdadero ser es espiritual y divino. Esta es la primera causa del sufrimiento: la ignorancia, la amnesia, el olvido absoluto de lo que realmente somos.
- Nos creemos que somos lo que no somos. Como nos hemos olvidado de lo que realmente somos nos creemos que somos lo que no somos. La segunda causa del sufrimiento deriva de la primera. Nos creemos que somos nuestro yo físico, emocional y mental y la personalidad que va asociada con él. En palabras de Emilio Carrillo nos creemos que somos el coche y no el conductor cuando la realidad es que somos el conductor o cualquier otra denominación que queramos darle: consciencia, energía, espíritu, etc.
- El mundo de las atracciones.
- El mundo de las repulsiones. El pequeño yo, nuestro cuerpo físico, emocional y mental está lleno de atracciones y de repulsiones, de cosas que le gustan y de cosas que le disgustan, de cosas que quiere y de cosas que aborrece, de cosas que le producen alegría y de cosas que le producen tristeza. La vida de la mayoría de seres humanos se resume en conseguir lo que al coche le gusta y evitar lo que al coche le disgusta. Cuando se vive desde el coche no somos capaces de percibir que todo en la vida tiene su sentido con independencia de que la mente lo considere positivo o negativo. Es necesario entender que cuando algo ocurre en nuestra vida es porque tiene un sentido, tiene un por qué que no es ni más ni menos que el de ayudarnos a salir de la amnesia para recordar lo que realmente somos. Jesús de Nazaret resumía todo esto en una metáfora preciosa: “ni un pelo de tu cabello se cae si no es por la voluntad del padre” Que es lo mismo que decir relájate y confía.
- El apego a la vida material. La quinta causa del sufrimiento humano es el corolario de todas las demás. Como has olvidado que eres el conductor imperecedero, te crees que eres el coche y te apegas a la vida física y material con todo su universo de atracciones y repulsiones. De hay surge el miedo a morir que es la causa última del sufrimiento humano.
El Yoga es un instrumento de transformación del ser humano. Permite inhibir las modificaciones de la mente y aminorar las causas del sufrimiento humano. Estas cinco causas del sufrimiento se retroalimentan. El olvido de lo que eres hace que te crees que eres lo que no eres. Cuando esto ocurre te identificas con las atracciones y las repulsiones del pequeño yo y te apegas a la vida material. Por eso el primer paso para acabar con el sufrimiento es salir de la ignorancia. Es ese renacer del que hablaba Jesús de Nazaret o esa transformación en dios que mencionaba San Juan de la Cruz.
Recordar que eres el conductor y dejar de identificarte con el coche. Recordar que nuestra verdadera naturaleza, imperecedera y divina, no conoce la muerte. Saber que la vida que es un continuo y que la muerte como tal no existe. Lo que nosotros denominamos muerte, la muerte física, es simplemente una puerta para pasar de la vida en un plano a la vida en otro plano. El la medida en la que seamos capaces de vivir realmente desde esa divinidad también empezaremos a tener una percepción de unidad y conseguiremos aminorar las causas de nuestro sufrimiento.
El contenido de este artículo es un extracto de la conferencia ofrecida por el maestro Emilio Carrillo el 16 de mayo de 2019 en la Escuela Politécnica de Sevilla. Aprovecho para expresar el agradecimiento y la admiración que siento hacia este maestro por todo el conocimiento que me ha transmitido.